Me he dado cuenta de que todos somos seres de tradiciones, aunque utilicemos los términos hábito o costumbre para no darle tanta importancia. A mí me gusta la palabra tradición, ya que le añade valor. Tengo tradiciones que se aplican a cualquier época del año, como la de comer una tarta de chocolate siempre que quedamos Ana, Maku y yo, o la de beber Sandevid siempre que hacemos una sesión de "costreo" (dícese de quedada para hablar, marujear, criticar, hacer terapia, etc.) con Rosa o María.
Pero hay otras tradiciones específicas de algunas épocas, como es la Navidad. Y no hablo de quedar con la familia, amigos, etc., sino de otras costumbres que con el tiempo las he convertido en tradiciones de verdad. Una de ellas es ver "Love Actually" en el sofá de casa, con mi mantita y un cojín al que abrazar. Otra es pasear por el centro de madrid de noche para ver todas las luces, comprar castañas asadas y ver el ambiente navideño.
Pero la que más me gusta de todas, es la de hacer balance de todo lo vivido durante el año. Es la forma de demostrarme a mí misma que lo he vivido al máximo, aunque sienta que el año ha pasado tan fugazmente que ni me ha dado tiempo a reaccionar.
Aparentemente termino el año igual que como lo empecé. Mismo curro, misma soltería, mismas ilusiones con respecto a la danza... pero haciendo el balance, me he dado cuenta de que para mí 2010 ha sido un año de cambios, claro que a nivel interno. Este año me he conocido más a mí misma, he aprendido a valorarme y a disfrutar de cómo soy. He aprendido que las cosas no tienen que ser como ya son, sino que somos libres de cambiar lo que no nos gusta. Que no tenemos por qué seguir por el camino ya marcado, sino que podemos seguir el nuestro, aunque en algunos tramos coincidamos con el resto. He aprendido a liberarme de lo que ya no necesito en mi vida sin remordimientos. He conseguido aceptar que nuestros caminos pueden separarnos de algunas personas para siempre, de otras temporalmente y que sólo podemos compartirlo para siempre con unas pocas. Pero lo realmente importante es luchar por lo que uno quiere y no dejarse llevar por los caminos ya marcados, investigar nuevas rutas y seguirlas según nuestras necesidades.
Este año he descubierto nuevos amigos por mi camino, he redescubierto a otros, he aprendido que valgo para algo que no imaginaba, me he dado cuenta de que, definitivamente, algo no era lo mío y he aprendido a reírme de mí misma. Me he vuelto un poco más inconformista y he aprendido que siempre podemos mejorar, siempre podemos superarnos a nosotros mismos.
Este año he reído, llorado, amado, desamado, hablado, escuchado, empatizado, liberado, perseguido, luchado, disfrutado... en definitiva, he vivido. Por eso sólo voy a recordar lo que necesito para seguir por mi camino y ser feliz. Como dijo Roger Martin du Gard: "La vida sería imposible si todo se recordase. El secreto está en saber elegir lo que debe olvidarse."
Pero hay otras tradiciones específicas de algunas épocas, como es la Navidad. Y no hablo de quedar con la familia, amigos, etc., sino de otras costumbres que con el tiempo las he convertido en tradiciones de verdad. Una de ellas es ver "Love Actually" en el sofá de casa, con mi mantita y un cojín al que abrazar. Otra es pasear por el centro de madrid de noche para ver todas las luces, comprar castañas asadas y ver el ambiente navideño.
Pero la que más me gusta de todas, es la de hacer balance de todo lo vivido durante el año. Es la forma de demostrarme a mí misma que lo he vivido al máximo, aunque sienta que el año ha pasado tan fugazmente que ni me ha dado tiempo a reaccionar.
Aparentemente termino el año igual que como lo empecé. Mismo curro, misma soltería, mismas ilusiones con respecto a la danza... pero haciendo el balance, me he dado cuenta de que para mí 2010 ha sido un año de cambios, claro que a nivel interno. Este año me he conocido más a mí misma, he aprendido a valorarme y a disfrutar de cómo soy. He aprendido que las cosas no tienen que ser como ya son, sino que somos libres de cambiar lo que no nos gusta. Que no tenemos por qué seguir por el camino ya marcado, sino que podemos seguir el nuestro, aunque en algunos tramos coincidamos con el resto. He aprendido a liberarme de lo que ya no necesito en mi vida sin remordimientos. He conseguido aceptar que nuestros caminos pueden separarnos de algunas personas para siempre, de otras temporalmente y que sólo podemos compartirlo para siempre con unas pocas. Pero lo realmente importante es luchar por lo que uno quiere y no dejarse llevar por los caminos ya marcados, investigar nuevas rutas y seguirlas según nuestras necesidades.
Este año he descubierto nuevos amigos por mi camino, he redescubierto a otros, he aprendido que valgo para algo que no imaginaba, me he dado cuenta de que, definitivamente, algo no era lo mío y he aprendido a reírme de mí misma. Me he vuelto un poco más inconformista y he aprendido que siempre podemos mejorar, siempre podemos superarnos a nosotros mismos.
Este año he reído, llorado, amado, desamado, hablado, escuchado, empatizado, liberado, perseguido, luchado, disfrutado... en definitiva, he vivido. Por eso sólo voy a recordar lo que necesito para seguir por mi camino y ser feliz. Como dijo Roger Martin du Gard: "La vida sería imposible si todo se recordase. El secreto está en saber elegir lo que debe olvidarse."