viernes 24 de diciembre de 2010

Tradiciones nunca escritas

Me he dado cuenta de que todos somos seres de tradiciones, aunque utilicemos los términos hábito o costumbre para no darle tanta importancia. A mí me gusta la palabra tradición, ya que le añade valor. Tengo tradiciones que se aplican a cualquier época del año, como la de comer una tarta de chocolate siempre que quedamos Ana, Maku y yo, o la de beber Sandevid siempre que hacemos una sesión de "costreo" (dícese de quedada para hablar, marujear, criticar, hacer terapia, etc.) con Rosa o María.

Pero hay otras tradiciones específicas de algunas épocas, como es la Navidad. Y no hablo de quedar con la familia, amigos, etc., sino de otras costumbres que con el tiempo las he convertido en tradiciones de verdad. Una de ellas es ver "Love Actually" en el sofá de casa, con mi mantita y un cojín al que abrazar. Otra es pasear por el centro de madrid de noche para ver todas las luces, comprar castañas asadas y ver el ambiente navideño.

Pero la que más me gusta de todas, es la de hacer balance de todo lo vivido durante el año. Es la forma de demostrarme a mí misma que lo he vivido al máximo, aunque sienta que el año ha pasado tan fugazmente que ni me ha dado tiempo a reaccionar.

Aparentemente termino el año igual que como lo empecé. Mismo curro, misma soltería, mismas ilusiones con respecto a la danza... pero haciendo el balance, me he dado cuenta de que para mí 2010 ha sido un año de cambios, claro que a nivel interno. Este año me he conocido más a mí misma, he aprendido a valorarme y a disfrutar de cómo soy. He aprendido que las cosas no tienen que ser como ya son, sino que somos libres de cambiar lo que no nos gusta. Que no tenemos por qué seguir por el camino ya marcado, sino que podemos seguir el nuestro, aunque en algunos tramos coincidamos con el resto. He aprendido a liberarme de lo que ya no necesito en mi vida sin remordimientos. He conseguido aceptar que nuestros caminos pueden separarnos de algunas personas para siempre, de otras temporalmente y que sólo podemos compartirlo para siempre con unas pocas. Pero lo realmente importante es luchar por lo que uno quiere y no dejarse llevar por los caminos ya marcados, investigar nuevas rutas y seguirlas según nuestras necesidades.

Este año he descubierto nuevos amigos por mi camino, he redescubierto a otros, he aprendido que valgo para algo que no imaginaba, me he dado cuenta de que, definitivamente, algo no era lo mío y he aprendido a reírme de mí misma. Me he vuelto un poco más inconformista y he aprendido que siempre podemos mejorar, siempre podemos superarnos a nosotros mismos.

Este año he reído, llorado, amado, desamado, hablado, escuchado, empatizado, liberado, perseguido, luchado, disfrutado... en definitiva, he vivido. Por eso sólo voy a recordar lo que necesito para seguir por mi camino y ser feliz. Como dijo Roger Martin du Gard:
"La vida sería imposible si todo se recordase. El secreto está en saber elegir lo que debe olvidarse."


domingo 21 de noviembre de 2010

Cerrando puertas

Muchas veces estamos tan cegados con algo, que no vemos la cantidad de puertas que se abren a nuestro alrededor.

Yo me imagino mi vida como una gran mansión llena de puertas. Al principio se encuentran las más importantes, las puertas de las habitaciones de mis padres, de mis hermanos, de mis amigos más cercanos... muchas de esas habitaciones están conectadas entre sí, otras son independientes, pero no por ello menos importantes. Entre las principales se encuentra el salón de baile, que está conectado con las habitaciones de mis compis de danza. Si avanzo por el pasillo llego al despacho, conectado con las puertas de las habitaciones de mis compañeros de trabajo. Las puertas pueden permanecer cerradas si no vas a estar en esa habitación, aunque a veces es necesario abrir algunas para descargar el ambiente y dejar que entre viento fresco. Eso sí, hay que tener cuidado si se forma corriente, porque si te dejas muchas puertas abiertas, la corriente puede ser tan fuerte y tan incontrolable que puede cerrar de un portazo la que menos te esperes...

Según vamos avanzando por la mansión, vamos encontrando puertas a nuestro alrededor. La mayoría suelen estar aparentemente cerradas, y ni siquiera nos atrevemos a llamar y echar un vistazo. Algunas se abren para siempre, otras temporalmente, otras ni siquiera sabes que existen, pero todas forman parte de la mansión y sin ellas, nada sería igual.

De vez en cuando, alguien te abre una puerta, y te dice: "Mira, qué habitación tan chula, seguro que te encantaría estar aquí". Y tu te asomas tímidamente y vas observando qué es lo que tiene la habitación. Y parece que está guay, que estaría bien pasar, pero cuando te decides a pasar, parece que no eres bienvenida. Y te llegas a preguntar: "¿qué es lo que he hecho yo mal?". Pero te das cuenta de que no eres bienvenida, porque se ha dejado abiertas todas las puertas que conectan con esa habitación, incluso las puertas de las habitaciones que no le gustan. Y la corriente es tan insoportable que nadie puede entrar allí. Hasta la habitación más lujosa de la mansión puede ser la menos deseada por ser insoportable la estancia en ella. Como dijo Paulo Coelho: "Eres libre pero tienes que elegir, un horno abierto no hace pan". No se pueden abrir todas las puertas a la vez. Hay que ir cerrando de vez en cuando. Puedes dejar abierta una, cerrar otra, pero todas a la vez es imposible.


Así que si te encuentras con una de esas habitaciones que tienen todas las puertas abiertas de par en par y ves que el dueño no tiene intención de cerrar ninguna, cierra tu la puerta antes de que la corriente te cierre la puerta en las narices. Y sigue avanzando, porque ya sabemos que esa mansión tiene un millón de puertas por descubir que puedes abrir en cualquier momento... Sólo hay que mantener los ojos bien abiertos ;)

A mis maestros

No sería quien soy, de no ser por mis maestros. No sería quien soy, de no ser por su interés en enseñarme. No sería quien soy, de no ser por las horas que han invertido en mi educación. Porque profesores he tenido muchos a lo largo de mi vida, pero a mis maestros los cuento con los dedos de las manos. Y tengo que darles las gracias por todo lo que me dieron, me siguen dando y me darán en el futuro. Porque un maestro nunca deja de aprender y, gracias a ello, yo puedo seguir aprendiendo con él.

Podría enumerar todas las veces que me han abierto los ojos, que me han tendido una mano, que me han enseñado un nuevo camino, que me han bajado de nuevo a la tierra, que me han animado a volar por mi cuenta, que me han hecho ser quien soy.... pero sólo voy a decir una cosa:

¡GRACIAS!

martes 20 de abril de 2010

Avatar NO es ciencia ficción

Lloré con Avatar, lo reconozco. No fue una lagrimilla suelta, lloré a moco tendido. "¿¡cómo que lloraste!? ¡Pero si Avatar no es una peli de llorar!" - me dijeron algunos cuando se lo conté... Pero sí, lloré a mares, y no es que estuviera en unos de esos días en los que te sientes asquerosamente femenina y lloras hasta con el telecupón, no. Lloré porque me dí cuenta de que no era una película de ciencia ficción, era terriblemente real. Porque ¿en qué se diferencia Avatar de la conquista de América? La historia es la misma, un mundo nuevo, maravilloso, con una civilización desconocida para el hombre, en cuyas tierras existe un mineral muy valioso y que quieren conseguir a toda costa. En unos casos es oro, en otros petróleo, en otros diamantes... la historia se repite una y otra vez... La avaricia humana es capaz de destruir sin compasión cualquier cosa... ¿qué más da que haya vidas en juego? ¿qué más da que vivan allí? Que se busquen otro sitio para vivir!

En Matrix cuando el Agente interroga a Morfeo le dice que ha observado a todas las especies del planeta y que definitivamente los humanos no deberían existir, porque no actúan ni como los animales ni como las plantas, sino como los virus:
"un virus que se multiplica hasta agotar todos los recursos, moviéndose hacia otra zona para seguir el patrón".

Llevo unos días planteandome preguntas del tipo ¿hasta dónde es capaz de llegar la avaricia humana? ¿llegará algún día en el que el hombre aprenda la lección? ¿cuantas veces tiene que repetirse la historia para que cambie el hombre? Estoy leyendo "El Diario de Ana Frank" y la verdad es que estoy horrorizada. Me pone los pelos de punta saber que todas esas barbaridades han sucedido de verdad, que se han truncado millones de vidas sólo por un odio irracional y sin sentido. Que todo esto no hubiera pasado si la gente realmente se aceptara a sí mísma y se quisiera de verdad. Porque una persona que se acepta a sí misma y que se quiere, es feliz, y no se siente amenazada por otras personas, porque su autoestima es alta, no necesita machacar a nadie para sentirse superior. Es capaz de respetar opiniones contrarias aunque no las comparta...

"¿Por qué se destinan a diario miles de millones a la guerra y no se reserva ni un céntimo para la medicina, los artistas y los pobres? ¿Por qué la gente tiene que pasar hambre, cuando en otras partes del mundo hay comida en abundancia, pudriéndose? ¡Dios mío!, ¿Por qué el hombre es tan estúpido?" - se pregunta Anna Frank. Y me lo pregunto yo también... En España cada día se repite la misma historia en los mercados de abastos: se subastan las frutas y las verduras para luego ser vendidas en los mercados locales. ¿y qué pasa con lo que no se vende? SE TIRA!!! Vi un reportaje sobre el tomate y cada día se tiran a la basura miles de toneladas de tomate que no se ha vendido y que está en perfecto estado. ¡¡¡Por dios!!! ¿No se lo podrían dar a las ONGs para que lo gestionaran? HAY GENTE QUE SE ESTÁ MURIENDO DE HAMBRE!!!

¿Y qué más mensajes tiene que enviarnos el planeta para que escuchemos sus quejas de una vez? Más terremotos? Más tsunamis? Más tornados? Más volcanes? ¿Qué pasará cuando acabemos con los recursos naturales de la Tierra? Aprenderemos entonces, o querrán acabar con los recursos de otros planetas? Me aterroriza pensar que quizá realmente seamos virus y no haya marcha atrás... que la historia volverá a repetirse una y otra vez hasta que no quede nada.

Según el calendario Maya 2012 será el fin del mundo y yo espero que así sea. No en el sentido de las películas apocalípticas, sino en el plano espiritual. Yo creo que con un poco de suerte, la civilización tal y como la conocemos hasta ahora desaparecerá, que por fin, el hombre aprenderá a respetarse a sí mismo, a los demás y a su entorno. Con un poco de suerte tendremos un final feliz, un final de película de Disney. Con un poco de suerte el hombre dejará de ser un virus y volverá a ser humano.

miércoles 17 de marzo de 2010

La mejor estrategia de Marketing de la historia

Hace un par de días llegó a mis manos un artículo con éste mismo título y su lectura me ha dado mucho de qué pensar. El artículo hablaba de "Crush it", el último libro de Gary Vaynerchuk. Para quien no sepa nada de él, Gary es un genio, es un tipo que me encanta, porque no sólo predica que en su negocio cada uno tiene que hacer lo que le apasione realmente, sino que predica con el ejemplo. Es una de las personas más influyentes a nivel internacional en cuanto a marketing, promoción, creación de marca y, sobre todo, marca personal.

En su libro hay un apartado que se titula
"La mejor estrategia de Marketing de la historia" y que consta de una sola página que está prácticamente en blanco. Sólo en el centro de la misma hay cuatro letras en enormes mayúsculas: CARE.

Cuánta razón encierran estas cuatro letras! CARE en inglés tiene muchos significados pero todos son igual de valiosos: cuidado, atención, preocuparse, importar...

Y es que Gary tiene toda la razón al decir que CARE es la mejor estrategia de Marketing de la historia, porque en tu trabajo, en tu vida personal y en cualquier cosa que hagas lo más importante es que te importe, que te preocupe, que prestes atención y que lo cuides. A nivel laboral debe importarte lo que hagas, con quién lo hagas y para quién lo hagas. Da igual que te apasione lo que haces si no cuidas a los clientes o no te preocupes por tus compañeros de trabajo.

Hay momentos en nuestra vida en los que llegamos a un límite y deja de importarnos algo. Quizá es el trabajo que no te motiva, sientes indiferencia por los compañeros, no soportas a los clientes.... quizá es una amistad que ya no te nutre ni te presta apoyo... o puede suceder con cualquier cosa. Lo importante es detectar que se ha llegado al límite y poner solución antes de que sea demasiado tarde, nos quememos y llegue un día en el que explotemos. Antes de explotar hay que tomar decisiones y solucionarlo. Y SIEMPRE se puede tomar una decisión antes de explotar. "Es que es muy difícil, yo no puedo, no sé, no es posible..." Éstas son las barreras que nos ponemos nosotros mismos, pero tenemos que ser conscientes de que SIEMPRE tenemos elección. Quizás no puedo hacer nada para evitar que un compañero menosprecie mi trabajo, pero sí puedo elegir cómo asimilarlo. Puedo tomármelo mal, llorar, gritar, patalear, deprimirme, regodearme en mi propia misera, etc, etc, etc... O puedo hacerme más fuerte, valorarme a mí misma lo suficiente como para ignorarlo o tomármelo a risa. Yo siempre pongo el mismo ejemplo.
¿Tú crees que eres tonto? NO, entones, si tú sabes que no eres tonto, ¿qué más te da que otro diga que tú lo eres? Es como el día que un yonki en el metro me llamó rubia! Flipé y pensé: "pobrecillo, se ha debido de esnifar el colacao y no sabe ni lo que ve". Pues con lo demás es lo mismo.

Yo desde aquí os animo a que os valoréis, a que seáis conscientes de qué es lo que realmente os importa tanto laboral como personalmente, que elijáis luchar por ello y hacer de vuestra vida la mejor estrategia de Marketing de la historia. Sed felices!

domingo 14 de marzo de 2010

Pensar vs. Sentir



"¿Cómo se te ocurren esas cosas?" me suele preguntar la gente. Y la cuestión es que no SE me ocurren, sino que SIMPLEMENTE OCURREN. Y es que cuando estoy en proceso de creación auténtica, no pienso, siento.

Claro que se pueden crear cosas pensando, pero en mi caso nunca me he sentido absolutamente satisfecha con el resultado. Una creación artística, ya sea una pintura, una coreografía o lo que sea, cuando nace de forma racional muere de la misma forma. Soy incapaz de calcular el tiempo que he podido llegar a perder cuando he intentando crear algo racionalmente. Nunca he sentido que estaba acabado, porque la mente cambia constantemente, recibimos más información cada día, aprendemos más y más, vemos cosas diferentes y siempre hay algo que se puede mejorar. Una creación así, la ves pasado el tiempo y te parece una auténtica mierda. Hay gente que piensa que eso es bueno porque quiere decir que has mejorado. Pero una auténtica obra de arte es atemporal.

Me ha costado mucho tiempo darme cuenta de esto. Pero las creaciones de las que estoy más orgullosa son las que han nacido de forma espontánea. Tuve un profesor de pintura que me insistía en que antes de pintar un cuadro tenía que tener el boceto clarísimo y detalladísimo. Yo no valgo para eso. Yo necesito ponerme delante del lienzo en blanco sin pensar. Dejo la mente tan blanca como el lienzo hasta que cojo un color y empiezo a sentir. Y a partir de ese color nace el cuadro. Yo no soy quien pinta, es el cuadro el que se pinta solo. El lienzo me va pidiendo lo que necesita y yo simplemente se lo doy. Es una liberación absoluta.

Con la danza el proceso de creación puede variar. Unas veces encuentro yo la canción que necesito para expresar lo que siento y otras veces es la canción la que me encuentra a mí. En cualquier caso la clave del éxito es no pensar. Ya lo dijo Michael Jackson:
"Pensar es el mayor error que un bailarín puede cometer. No hay que pensar, hay que sentir."

viernes 12 de marzo de 2010

Romper el hielo

Romper el hielo, romper barreras, crear... porque por algo se empieza y todo comienzo es un reto.