martes 20 de abril de 2010

Avatar NO es ciencia ficción

Lloré con Avatar, lo reconozco. No fue una lagrimilla suelta, lloré a moco tendido. "¿¡cómo que lloraste!? ¡Pero si Avatar no es una peli de llorar!" - me dijeron algunos cuando se lo conté... Pero sí, lloré a mares, y no es que estuviera en unos de esos días en los que te sientes asquerosamente femenina y lloras hasta con el telecupón, no. Lloré porque me dí cuenta de que no era una película de ciencia ficción, era terriblemente real. Porque ¿en qué se diferencia Avatar de la conquista de América? La historia es la misma, un mundo nuevo, maravilloso, con una civilización desconocida para el hombre, en cuyas tierras existe un mineral muy valioso y que quieren conseguir a toda costa. En unos casos es oro, en otros petróleo, en otros diamantes... la historia se repite una y otra vez... La avaricia humana es capaz de destruir sin compasión cualquier cosa... ¿qué más da que haya vidas en juego? ¿qué más da que vivan allí? Que se busquen otro sitio para vivir!

En Matrix cuando el Agente interroga a Morfeo le dice que ha observado a todas las especies del planeta y que definitivamente los humanos no deberían existir, porque no actúan ni como los animales ni como las plantas, sino como los virus:
"un virus que se multiplica hasta agotar todos los recursos, moviéndose hacia otra zona para seguir el patrón".

Llevo unos días planteandome preguntas del tipo ¿hasta dónde es capaz de llegar la avaricia humana? ¿llegará algún día en el que el hombre aprenda la lección? ¿cuantas veces tiene que repetirse la historia para que cambie el hombre? Estoy leyendo "El Diario de Ana Frank" y la verdad es que estoy horrorizada. Me pone los pelos de punta saber que todas esas barbaridades han sucedido de verdad, que se han truncado millones de vidas sólo por un odio irracional y sin sentido. Que todo esto no hubiera pasado si la gente realmente se aceptara a sí mísma y se quisiera de verdad. Porque una persona que se acepta a sí misma y que se quiere, es feliz, y no se siente amenazada por otras personas, porque su autoestima es alta, no necesita machacar a nadie para sentirse superior. Es capaz de respetar opiniones contrarias aunque no las comparta...

"¿Por qué se destinan a diario miles de millones a la guerra y no se reserva ni un céntimo para la medicina, los artistas y los pobres? ¿Por qué la gente tiene que pasar hambre, cuando en otras partes del mundo hay comida en abundancia, pudriéndose? ¡Dios mío!, ¿Por qué el hombre es tan estúpido?" - se pregunta Anna Frank. Y me lo pregunto yo también... En España cada día se repite la misma historia en los mercados de abastos: se subastan las frutas y las verduras para luego ser vendidas en los mercados locales. ¿y qué pasa con lo que no se vende? SE TIRA!!! Vi un reportaje sobre el tomate y cada día se tiran a la basura miles de toneladas de tomate que no se ha vendido y que está en perfecto estado. ¡¡¡Por dios!!! ¿No se lo podrían dar a las ONGs para que lo gestionaran? HAY GENTE QUE SE ESTÁ MURIENDO DE HAMBRE!!!

¿Y qué más mensajes tiene que enviarnos el planeta para que escuchemos sus quejas de una vez? Más terremotos? Más tsunamis? Más tornados? Más volcanes? ¿Qué pasará cuando acabemos con los recursos naturales de la Tierra? Aprenderemos entonces, o querrán acabar con los recursos de otros planetas? Me aterroriza pensar que quizá realmente seamos virus y no haya marcha atrás... que la historia volverá a repetirse una y otra vez hasta que no quede nada.

Según el calendario Maya 2012 será el fin del mundo y yo espero que así sea. No en el sentido de las películas apocalípticas, sino en el plano espiritual. Yo creo que con un poco de suerte, la civilización tal y como la conocemos hasta ahora desaparecerá, que por fin, el hombre aprenderá a respetarse a sí mismo, a los demás y a su entorno. Con un poco de suerte tendremos un final feliz, un final de película de Disney. Con un poco de suerte el hombre dejará de ser un virus y volverá a ser humano.

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